Ayer recibí la primera invitación de boda de esta temporada y me entró mucha morriña al recordar lo bien que lo pasé eligiendo las nuestras (bueno, donde yo digo que me lo pasé bien, seguro que mi marido dice que me volví loca hasta que tomé la decisión…y no le falta razón!).

Las invitaciones de boda son nuestra carta de presentación a los invitados, y dicen mucho de la personalidad de los novios y del estilo de boda que organizarán. Así que para mi era súper importante que tuvieran un toque muy nuestro dentro de la sencillez e importancia de un evento como este.

Así que una vez decidido el formato, que fue lo único que tuve claro desde el principio, el resto fue fluyendo tras meses de darle vuelta a los colores y a los detalles que las hicieran únicas.

Casándonos de día, en una finca y en octubre, había colores que claramente descartábamos (azules, grises, dorados…), pues queríamos un aire muy fresco, natural y en tonos que tuvieran que ver con la época y el lugar. Así que aunque yo tuve dudas con tonos melocotón, mostaza, burdeos y verdes, mi entonces novio lo tuvo clarísimo cuando le enseñé las 15 combinaciones de sobres y forros con las que yo estuve mareándome durante semanas…y gracias a dios porque estaba empezando a perder el norte! Así que elegimos el sobre en un tono casi blanco con el forro en verde caza.

Decididos los tonos y el formato, me puse manos a la obra en busca de ese detalle especial, y optamos por una acuarela de la finca que luego pudiéramos guardar de recuerdo. Estuvimos buscando quién nos la hiciera y cuando encontré a Eva, de Dibujos para una boda, enseguida conectamos y lo tuve claro. Así que pasamos una mañana muy divertida haciendo fotos juntas en la finca y el resultado fue maravilloso! De hecho quedó tan bonita que la usamos también para personalizar las minutas.

Ya sólo quedaba encontrar el color de forro que buscábamos, pedir presupuestos y encargarlas, aunque la limitación de algunos de los sitios típicos de invitaciones a imprimir a color nos lo puso más fácil. Elegimos a Paperlux, porque el precio era muy competitivo, el trato excelente y tenían un forro verde precioso (en otros sitios solían ser o demasiado tristes o demasiado chillones).

Y aunque nos pilló un poco el toro con los tiempos, el resultado fue inmejorable…al menos para nosotros!!! 😉

Para rematar los detalles, como ya os conté en un post, escribimos los sobres a mano y pluma con tinta negra, para lo que me compré un kit en El Corte Inglés por unos 30€ que traía varios grosores de punta y que nos dió bastante juego.

Además, compramos cuerda para rematar el cierre de las invitaciones con un nudo y que tuvieran un toque rústico y desenfadado…y a la gente le encantó el detalle.

Así que, las que estéis en pleno proceso de elección de vuestras invitaciones, espero que disfrutéis como lo hice yo, pues al final es parte de de la magia de todo el proceso.

Copiright de las fotos: de boda con Marón. Prohibido su uso sin consentimiento previo.

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