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Lo dije cuando publiqué esta boda y me reafirmo: si me volviera a casar lo haría en invierno. Lejos de mojitos, pai pais y la locura de encontrar un sabado libre en los meses de calor. Con un vestido de manga larga, abrigo y sandalias de ante.

Y es que fue encontrar la boda de Giulia en esta revista italiana (tras la boda de Marina estoy investigando en este país…) y convencerme más aún. Las tonalidades, los tejidos y los miles de complementos con los que se puede jugar en invierno me parecen tremendamente evocadores y sofisticados.

Rodeados de nieve en los Alpes y con esa elegancia y personalidad de las novias que se saltan los estándares, Giulia llevó el vestido de plumeti su madre (arreglado para la ocasión por las mismas manos que lo confeccionaron en su día), un enorme abrigo, guantes cortos (fabulosos!), y un ramo de narcisos, ranúnculos, margaritas y saxifragas, hecho por un amigo estilista.

Sin duda, las italianas tiene algo especial!! 🙂

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