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Hoy se cumple el primer año desde que nos casamos, así que parte de la celebración va a ser compartir con vosotras lo que fue aquel día tan especial. No lo había hecho hasta ahora porque no he querido centrar la atención en mi boda, pues no es más que una pequeña parte de lo que me ha llevado hasta aquí.

Pero no podría hablar de nada mejor este mes que aquel precioso 8 de Octubre de 2011. Lo haré en dos entradas, una sobre los preparativos y otra con todo lo que ocurrió en la celebración, así que aquí comenzamos…

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Aunque empezamos buscando fecha en Septiembre, el flechazo por la Antigua Fábrica de Harinas fue tal que nos adaptamos a las fechas que quedaban libres. Fran había estado allí en una boda cuatro años atrás y me había hablado tan bien que fue la primera finca que visitamos. Recuerdo aquel día perfectamente…y cómo desde que entré me quedé en shock con la exuberante y cuidada vegetación.

Además, cumplía uno de nuestros principales requisitos: que tuviera una zona bonita y diferenciada para celebrar la ceremonia civil, no tan fácil de encontrar en muchas otras que visitamos.

Elegido Octubre, optamos por celebrarla de día para correr menos riesgo con el tiempo y disfrutar de la belleza de la finca al máximo.Y a pesar de que yo tenía mis dudas viendo cómo amanecía el día desde nuestra habitación del Hotel El Tiempo Perdido, en Patones de Arriba, no pudimos tener más suerte. Lució un sol espectacular y la gente quedó encantada!!!

A pesar de las prisas propias de una boda de mañana, vivimos momentos tan emocionantes como la llegada del ramo más grande y espectacular que habíamos visto jamás, de parte de mis amigas (de Verde Pimienta)

Además de este ramo, me sorprendieron con una simulación del Telva Novias, con fotos de nuestra historia, viajes y anécdotas que compensaron con risas las lagrimillas que eché por la sorpresa. Están como una cabra!

Llegaba el momento de vestirse y a mi alrededor todos corrían como locos…pero yo estaba de lo más tranquila, así que ayudé a mi padre mientras mi hermana y mi madre aún terminaban de arreglarse.

Y cuando todos estaban listos, llegó mi momento….en el que mi padre tuvo que intervenir porque mi madre no atinaba de los nervios!

Desde el principio tuve claro que quería un vestido con mucha caída (en crepe satén) y corte en V en el escote y la espalda. El resto del diseño fue surgiendo prueba a prueba con mi madre, mezclando distintos tules y plumeti en el cuerpo, la cola y el detalle del hombro. A pesar de haber estado todo el proceso convencida de hacerme una trenza, finalmente opté por dejarme el pelo casi suelto y algo ondulado. Como de verdad me sentía yo.

Los zapatos fueron unos sencillos peep toe en ante y piel en tonos vainilla.

Y como véis, no sólo me lo pasé pipa haciéndoles fotos durante las pruebas del vestido, sino que en uno de mis posts allá por febrero os insistía en la importancia de llevar la cámara siempre a mano (aunque sea la del móvil), pues luego salen fotos preciosas!

Estas dos son de mis favoritas durante una de las pruebas, y aunque no lo parezca, fueron súper espontáneas. Y es que mi perro Tinto también quería ser parte de aquello que sucedía…pues para algo le habíamos puesto pajarita!!! 😉 Le echamos mucho de menos el día de la boda, pero al menos pudo venir con nosotras a una de las pruebas!

Y hasta aquí en cuanto a los preparativos…pronto la siguiente entrega!

Ahora toca celebrar el día con mi marido, que aunque visto este post no lo parezca, él también fue protagonista 😉

Gracias a todos los que compartísteis ese día con nosotros. Lo hicísteis uno de los más felices de nuestras vida.

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